Sobre los argumentos falaces

Una falacia es un razonamiento defectuoso, o inválido, en la construcción de un argumento. Es importante señalar que, cuando se califica a un argumento como falaz, no significa que la conclusión del argumento sea falsa: lo que se califica como defectuoso o inválido es la cadena de razonamientos mediante la cual se llegó a tal conclusión. Wikipedia tiene una lista interesante que divide a las falacias en dos tipos: formales e informales.

Las falacias formales pueden detectarse analizando la estructura del argumento, sin necesidad de prestar atención en el contenido. Algunos ejemplos son los siguientes:


  1. Falacia del inverso – consiste en negar el antecedente de una proposición condicional y concluir la negación del consecuente. Ejemplo: “si eres mexicano, entonces eres mortal. No soy mexicano. Por lo tanto, no soy mortal.”

  2. Falacia del converso – consiste en afirmar el consecuente de una proposición condicional y concluir el antecedente. Ejemplo: “si eres mexicano, entonces eres mortal. Soy mortal. Por lo tanto, soy mexicano.”

  3. Doble falacia – consiste en calificar como falsa la conclusión de un argumento basándose solamente en que contiene una falacia. Ejemplo: “El razonamiento del ejemplo anterior es una falacia. Por lo tanto, no soy mexicano.”

Las falacias informales no pueden ser detectadas analizando la estructura del argumento así que es necesario analizar su contenido. Aquí una lista de ejemplos que considero interesantes:


  1. Generalización apresurada – consiste en generalizar un fenómeno basándose en evidencia insuficiente. Un ejemplo típico es generalizar que algo es verdadero siempre o casi siempre porque es verdadero en uno o unos cuantos casos. Ejemplo (de Donald Trump): “la mayoría de los mexicanos en Estados Unidos son criminales.”

  2. Falacia por ignorancia – consiste en argumentar que algo es verdadero porque no se ha demostrado que es falso, o viceversa. Ejemplo: “Nadie ha podido demostrar como verdadera la Conjetura de Goldbach. Por lo tanto, debe ser falsa.”

  3. Falacia por moderación – consiste en argumentar que algo es verdadero, o mejor, solamente por encontrarse en un punto intermedio entre dos posturas opuestas. Ejemplo: “Yo quiero ir al norte, tú al sur. Lo mejor será que vayamos al este.”

  4. Falso dilema – consiste en considerar un número limitado de alternativas en una situación en la que existe al menos una alternativa adicional. Ejemplo: “Si no estás con nosotros, estás en contra de nosotros.”

  5. Falacia de autoridad – consiste en argumentar que algo es verdadero porque una supuesta figura de autoridad así lo afirma. Ejemplo: “El Secretario de Hacienda dice que el país crecerá un 5%. Por lo tanto, debe ser cierto.”

  6. Falacia de tradición – consiste en argumentar que algo es verdadero, o mejor, solamente por estar relacionado con las tradiciones. Ejemplo: “Los chinos han comido carne de perro durante milenios. Por lo tanto, es bueno comer carne de perro.”

  7. Falacia de novedad – consiste en en argumentar que algo es verdadero, o mejor, solamente por ser novedoso. Ejemplo: “La nueva versión de Windows siempre es mejor que las anteriores.”

  8. Falacia de popularidad – consiste en argumentar que algo es verdadero, o mejor, solamente porque mucha gente así lo cree. Ejemplo: “Justin Bieber es un gran músico; decenas de millones de fans no pueden estar equivocados.”

  9. Falacia de correlación y causalidad – consiste en argumentar que la correlación de dos variables implica que una causa la otra. Ejemplo: “Siempre que las ventas de helados aumentan, las muertes por ahogamiento aumentan. Por lo tanto, el consumo de helado propicia los ahogamientos.”

  10. Falacia del jugador – consiste en argumentar que si algo ha pasado más frecuentemente de lo normal en un periodo de tiempo, entonces ocurrirá menos frecuentemente en el futuro (mediante un “balance natural”). Ejemplo: “Los dados ya han caído en 6 muchas veces. Por lo tanto, es menos probable que caigan en 6 en el próximo tiro.”

Actualmente, particularmente a través de Internet, estamos constantemente expuestos a leer o escuchar argumentaciones falaces para convencernos de una u otra postura. Ejemplificaré algunas de estas argumentaciones relacionadas con un debate actual: la legalización de la adopción de niños por parejas del mismo sexo.

La primera argumentación es la del joven vietnamita Benoit Talleu, quien es miembro de la Asociación para Niños Adoptados. El siguiente es un fragmento del discurso que pronunció en la Marcha por la Familia organizada el 13 de enero de 2013 en París (el discurso completo puede leerse aquí):

Estoy en la lucha contra el “matrimonio para todos”, junto con la Asociación para Niños Adoptados, porque estoy harto de escuchar que muchos hablan de la adopción, como si lo más importante no fuéramos los adoptados.

Si preguntas a los adoptados qué quieren, ellos solo tienen una respuesta: ¡un papá y una mamá! “Papi y mami” son palabras que un huérfano conoce y cuando es adoptado, sueña con usar esas palabras. Los niños en adopción sueñan con sus futuros padres. Los imaginan. Desde lo más profundo de su ser, ellos esperan a papá y mamá. ¡Y son esos niños los que deben ser escuchados!

En este extracto encontramos al menos dos falacias:

  • Falacia de tradición: la práctica común en la actualidad es enseñarle a los niños pequeños a decir “papi” y “mami”, lo que explica que sean de las primeras palabras que conocen. Sin embargo, esto no implica nada sobre las ventajas de tener padres adoptivos de diferentes sexos.
  • Falacia de autoridad: se pretende establecer a los niños huérfanos como una figura de autoridad con la frase “!Y son esos niños los que deben ser escuchados!”. Pero esta autoridad es dudosa: ¿será posible que los niños sean expertos y puedan analizar las implicaciones legales, sociales, éticas y psicológicas relacionadas con este debate? Es claro que el bienestar de los niños es un factor clave en esta discusión, pero eso no los convierte en una figura de autoridad.

En el discurso completo también podemos encontrar falacias de emociónde repetición y llamados a la naturaleza (“algo es bueno solamente por ser natural”).

La segunda argumentación está relacionada con la canadiense Dawn Stefanowicz, quien escribió un libro sobre su niñez al cuidado de un padre homosexual con “depresión, problemas de control, estallidos de rabia, tendencias suicidas y compulsión sexual.” Esta desafortunada historia se ha usado para construir un argumento (que puede leerse aquí) en contra de la adopción por parejas del mismo sexo; la esencia del razonamiento es: “la historia de Stefanowicz es terrible. Por lo tanto, no debe legalizarse la adopción por parejas del mismo sexo.” Las falacias que pueden identificarse en este caso son:

  • Generalización apresurada: el argumento concluye algo que afecta a toda la población de de parejas del mismo sexo sólo a partir de un ejemplo particular.
  • Falacia de emoción: el argumento intenta convencer manipulando los sentimientos del lector mediante la descripción del sufrimiento de Stefanowicz.
  • Falacia anecdótica: el argumento intenta provocar una generalización apresurada al examinar un ejemplo detalladamente.

No caeré en la doble falacia de concluir que, como las argumentaciones anteriores son falaces, entonces la adopción de niños por parejas del mismo sexo debe ser legalizada. Para llegar a una conclusión así en este post necesitaría antes construir una argumentación muy cuidadosa; este no es mi objetivo ahora. La idea de este post es simplemente ilustrar y advertir sobre las numerosas argumentaciones defectuosas y falaces que intentan manipular nuestra opinión sobre diversos temas en los medios de comunicación.

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